Hasta pronto

Hemos vivido una gran época. Hemos comido y dado de comer. Hemos compartido y reído. Hemos puesto en marcha uno de los proyectos más apasionantes de nuestras vidas: cocinar para otros. Y es que cuando te planteas abrir un restaurante no solo debes dar de comer sino que debes hacerlo bien, para que la gente disfrute y lo haga tanto, que repita.

Si miramos atrás solo podemos deciros algo: estamos felices. No teníamos grandes pretensiones gastronómicas con Pockets, simplemente queríamos innovar en la forma en la que se come la comida tradicional. Un formato informal, con guisos de toda la vida acompañados de uno de nuestros ingredientes favoritos: el pan. Y con eso hemos visto a gente zamparse 3 o 4 Pockets de una sentada, hemos oído que los Pockets eran cápsulas de felicidad convertidas en bocata y hemos leído opiniones que realmente nos satisfacen como las que hay en TripAdvisor, Google, El Periódico o El Comidista, entre otros.

Y llegados a este punto, debemos parar. Parar, pensar y ojalá que en un tiempo no muy lejano volver a actuar. Vamos a bajar la persiana de Pockets en la calle Provença, el próximo sábado 2 de diciembre, que será el último día de esta etapa.

Así que, hasta pronto, no encontramos una mejor manera de despedirnos de vosotros.

Gracias.